¿Por qué no adelgazo?

Adelgazar, el gran reto , el objetivo de miles de personas en estas fechas, pero…….¿sabes por qué la mayoría no logran adelgazar?

En los últimos artículos de presoterapia.com hemos intentado aclarar la diferencia entre incrementar de volumen corporal debido a una retención de líquidos e incrementar de volumen y peso corporal porque realmente estamos incrementando la cantidad de grasa en nuestro cuerpo.

En esta época del año empieza la famosa “operación bikini”, como si lo de “adelgazar” no fuera con los hombres. Pues también, porque una mujer pasada de kilos y en bikini puede dar una cierta imágen, pero es que un hombre gordo en bañador resulta repugnante. Basta ya de  esa hipocresía de “la belleza está en el interior”, “es gordito, pero muy simpático”. BASTA!!!

Se acerca la Semana Santa y si la meteorología no cambia, nos vemos tod@s en la playa dentro de 20 días. ARRRRGGGGGGG!!

A pesar de la buena higiene de vida, algunas personas son incapaces de perder peso. Antes de hacer cualquier cambio de alimentación o iniciar una dieta salvaje es importante encontrar la causa de nuestro sobrepeso y las razones por las que no logramos reducirlo.

A continuación te resumimos las 15 causas principales por las que NO LOGRAMOS REDUCIR PESO O ADELGAZAR y no nos habíamos dado cuenta.

1 – Comes sin tener en cuenta las señales de hambre y saciedad: Muchas personas, especialmente aquellos con sobrepeso, admiten que casi nunca sienten hambre. Es decir que comen casi siempre sin una necesidad fisiológica de hambre. Las circunstancias (vacaciones, trabajo, stress, etc.), las emociones positivas o negativas o el miedo a pasar hambre se suelen convertir en sus razones para comer. El problema cuando comemos sin hambre es que no sabemos cuándo parar de comer. La plenitud o saciedad se siente solo cuando se tiene hambre.

Para muchas personas, será necesario reeducarse para saber escuchar las señales que nos da el organismo para poder gestionar su apetito y su peso.

2 – Alternas períodos de restricción con períodos de exceso de alimentos: Después del fin de semana o de unos días de vacaciones, la mayoría de personas suelen adoptar una actitud “pro-dieta, para redimirse de los excesos cometidos. Se pasa del exceso de ingesta de alimentos a la restricción e incluso al ayuno.

Debes procurar una ingesta razonable y proporcionada los 7 días de la semana, sin excesos ni restricciones.

3- Pruebas todas las nuevas dietas para adelgazar: Sólo una pequeña proporción de personas que han perdido peso siguiendo una dieta draconiana han logrado mantener el peso ideal. La mayoría recuperaran los kilos perdidos y algunos kilos más, lo cual provocará una mayor ansia por volver a adelgazar y probar una nueva dieta. Esto se denomina el ciclo del yoyo (recuperar  y perder peso repetidamente).

Antes de iniciar cualquier dieta, déjate asesorar por un buen profesional para que te prescriba la dieta más adecuada para ti y te indique cómo llevarla a cabo adecuadamente.

4 – Tienes un metabolismo genético bajo: Si desde temprana edad has sido propens@ a ganar peso fácilmente o has padecido sobrepeso u obesidad, puede ser que tu metabolismo es más bajo que la media. En estas circunstancias, deberás llevar permanentemente una dieta saludable y practicar ejercicio físico regularmente, además de adquirir ciertos hábitos de vida que obliguen a tu organismo a quemar más calorías de las que ingieres a diario.

5 – Usas la comida como recompensa: Muchas personas comen cuando sienten determinadas emociones  como ira, dolor, tristeza, angustia o stress y la comida les resulta un estímulo compensatorio. Olvídate! No es hambre lo que sientes, así que no ingieras alimentos que tu cuerpo no necesita.

6 – No duermes bien. Parece que la falta de sueño promueve el consumo de alimentos ricos en energía y la adopción de hábitos menos óptimos. Un estudio de trabajadores japoneses durante un período de 4 años mostró que quienes dormían menos de 6 horas por noche consumían más alimentos ricos en grasa y comían más a menudo que las personas que dormían 8 horas por noche. Procura dormir lo suficiente como para que tu cuerpo obtenga el mínimo descanso y tu organismo funcione correctamente.

7.- Pasas muchas horas sentad@ delante de una pantalla: La postura corporal sentada  en frente de una pantalla ya es de por sí perjudicial para nuestra circulación linfática. Si encima esa pantalla que estás mirando te estimula el hambre por medio de anuncios de comida, por ejemplo, está claro que la ingesta de alimento en esa postura solo puede traer malas consecuencias. Recomiendan no ver más de 2 horas de televisión al día (nosotros apostamos por la mitad) y en el caso del ordenador, recomendamos alternar la pantalla con ciertos paseíllos, estiramientos o distracciones cada hora. Si tu trabajo te obliga a estar muchas horas delante del ordenador, búscate excusas para levantarte de la silla y moverte de vez en cuando (ir al lavabo, a la fotocopiadora, a preguntar algo a un compañero, etc).

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8.-Cocinas poco : La mejor manera de controlar la calidad de nuestros alimentos y la cantidad de alimentos ingeridos es cocinar en casa alimentos no procesados. ¡Ha llegado la hora de ponerse en la cocina! No solo te divertirás, sino que te alimentarás adecuadamete.

9.-Sueles comer en platos grandes:  Desde 1960, ha aumentado el tamaño de los platos en un 36%. Los platos y las fuentes son cada vez más grandes, por lo que la cantidad de comida incrementa (no contemplamos los restaurantes de moda, en los que las fuentes y platos son grandes, pero las raciones de comida son testimoniales). Es mejor utilizar platos más pequeños para reducir nuestras porciones y así no ingerir más alimento del necesario.

10.-Te gustan los aperitivos y cenar tarde: Pues sentimos fastidiarte, pero los alimentos que suelen formar parte de un aperitivo suelen ser muy ricos en sal para estimular las papilas gustativas antes de comer y comer tarde y mucho en la cena  provoca una mala digestión. Resultados: Retención de líquidos, mala digestión, mal dormir y acumulación de grasas y toxinas.  Recomendamos que escuches a tu cuerpo y ante un estímulo de”hambre”, mejor una merienda o un tentempié saludable entre horas, no abusar de los aperitivos y cenar antes de las 9 y/o frugalmente.

11.- Desayunas poco y a la hora de almorzar tienes mucha hambre: El desayuno debería ser la comida más completa del día, pero sabemos que algunas personas no sienten hambre al levantarse de la cama.  No pasa nada, lo importante es que tu cuerpo ingiera alimentos saludables a lo largo de la mañana, ya sea en el desayuno o a media mañana, pero siempre con el objetivo de generar la energía necesaria y no provocar picos de insulina que son muy perjudiciales para el organismo.

12.-Tomas medicamentos que quizás afectan a tu metabolismo o a tu apetito:  Algunos medicamentos, como aquellos para tratar la depresión y las crisis epilépticas, pueden provocar efectos secundarios relacionados con el aumento de peso. Consulta a tu médico o farmacéutico antes de ingerir medicamento alguno.

13.-No te gusta o no practicas la actividad física de manera regular: Está demostrado que las personas que practican una actividad física o deporte regularmente y encima les gusta hacerlo, sienten una mayor preocupación por su alimentación, es decir, controlan su dieta.

También se da el caso de personas que practican mucho deporte y creen que con ello pueden ingerir todo tipo y cantidad de alimentos.

El deporte es salud y la actividad física diaria, aunque hablemos solamente de caminar un mínimo de 40 minutos al día, ayuda a nuestro organismo a gestionar el consumo y distribución de calorías.

Busca y prueba diversos tipos de actividad física hasta que encuentres una que te divierta o te agrade y procura tomar el hábito de practicarla regularmente.

14.-Sufres mucho estrés de manera continuada: La exposición al estrés hace que el cuerpo fabrique gluco-corticoides, las hormonas implicadas en la liberación de energía. La liberación de estas hormonas aumenta el nivel de insulina en la sangre que se utiliza para obtener azúcar en las células del cuerpo. Este proceso promueve la transformación de azúcar en triglicéridos, un tipo de grasa que se acumula en el abdomen. Así, la exposición repetida al estrés combinada con una ingesta de alimentos ricos en grasa o azúcar puede aumentar la acumulación de grasa abdominal y llevar a la obesidad.

Ya sabemos que resulta muy difícil dar este consejo, pero procura minimizar tu exposición al estrés o busca maneras de compensarlo como el yoga o la meditación.

15.-Consumes alimentos inadecuados para tu forma de vida y tu constitución corporal: No porque comas muchas frutas y verduras significa que lleves una dieta adecuada. Tu forma de vida y tu constitución corporal requieren de la ingesta de una cierta cantidad y calidad de alimentos en su adecuada combinación. Si te sirve de referencia, busca en Internet la pirámide de alimentos que representa la famosa “dieta mediterránea” y apréndetela de memoria para tu día a día, es una de las dietas más equilibradas que existen.

Existen muchas más causas que podríamos enunciarte aquí, pero sólo que te tomes en serio la mitad de las que te hemos mencionado, vas a notar un cambio en tu peso y en tu salud. Ah, y recuerda que no solo se trata de “adelgazar” sino “adelgazar bien”.

Estamos siempre a tu disposición en info@presoterapia.com

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