Acumulación de desechos + retención de líquidos = Mala circulación linfática + celulitis + edemas +…

Solución = PRESOTERAPIA


El agua es uno de los principales componentes del cuerpo humano. El ser humano no puede estar sin beberla más de cinco o seis días sin poner en peligro su vida. El cuerpo humano tiene un 75 % de agua al nacer y cerca del 60 % en la edad adulta. Aproximadamente el 60 % de este agua se encuentra en el interior de las células (agua intracelular). El resto (agua extracelular) es la que circula en la sangre y baña los tejidos. En las reacciones de combustión de los nutrientes que tiene lugar en el interior de las células para obtener energía se producen pequeñas cantidades de agua. Esta formación de agua es mayor al oxidar las grasas – 1 gr. de agua por cada gr. de grasa -, que los almidones -0,6 gr. por gr., de almidón-. Como se muestra en la siguiente figura, el organismo pierde agua por distintas vías. Este agua ha de ser recuperada compensando las pérdidas con la ingesta y evitando así la deshidratación.

• Para consumir alimentos gastamos el 44 % del agua de nuestro organismo y metabólicamente consumimos el 12 %.
• En sudor se nos va el 20 % (sin agitarnos y en condiciones de temperatura normales).
• En la orina gastamos el  60 %.
• En respirar usamos 20 %.

El ejercicio y el aumento de temperatura aumentan la transpiración, la pérdida de agua y, por consiguiente, la necesidad de líquido.

Debemos beber en cantidad suficiente para compensar la pérdida de agua. Los procesos metabólicos de nuestro organismo producen alrededor de 250 ml y obtenemos otros 750 ml de la comida. Por lo tanto, debemos procurarnos los 1,5 litros restantes bebiendo.

Pero una vez realizada la ingesta apropiada de líquidos, nuestro organismo está compuesto por una serie de fluídos entre los cuales resaltamos la sangre y la linfa. La sangre, imprescindible para la oxigenación celular y la linfa para el transporte de las sustancias de desecho ( grasas y toxinas).

Cuando la linfa sufre cualquier tipo de alteración en su circuito, denominado sistema linfático, esas grasas y toxinas no llegan a su destino final, que sería su eliminación por medio de la orina, el sudor o las heces.

Ya sea  por motivo de una alimentación inadecuada, por la falta de actividad física regular o por un aumento notable de la temperatura exterior, nuestro organismo tiende a ralentizar su circulación linfática y empiezan las dolencias propias de la retención de líquidos, edemas, piernas pesadas, varices, capilares,etc.

Como intentamos mostrar en la ilustración anterior, si pudiésemos ver el interior de nuestro sistema linfático, encontraríamos “mucha basura” acumulada. Esa “basura” es la que puede llegar a enquistarse y provocar desde una simple celulitis hasta problemas graves de salud.

Para que la linfa recupere una adecuada circulación  será preciso modificar nuestros hábitos de dieta y actividad física, en primer lugar.

Como ayuda cada vez más importante y sobre todo en esta época del año, la PRESOTERAPIA resulta el tratamiento más cómodo y eficaz.

Con la presoterapia, podrás ayudar a tu sistema linfático a empujar las grasas y toxinas que contiene la linfa hasta los canales de desecho y evitarás acumulaciones “peligrosas”.

La PRESOTERAPIA es la solución ideal . Pruébala!

 

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¡¡¡¡No me siento las piernas!!!!

  Esta fue una frase muy famosa en los años 80, muchas personas adolescentes en esa época, entienden mejor el sentido de la frase. Si Rambo hubiese tenido una presoterapia para las piernas, seguro que no habría terminado tan mal....

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