hormigueos

VARICES Y PRESOTERAPIA

Los expertos calculan que entre un 23% y un 25% de la población española sufre insuficiencia venosa crónica en algún grado, con una mayor incidencia a partir de los 40 años.

Con la llegada de las altas temperaturas, se agudizan las varices y otros problemas vasculares. Las paredes de las venas de muchas mujeres y hombres también, se van debilitando y transformando en bolsas cargadas de sangre. Con el calor, las varices se desarrollan y pasan de ser un problema inicialmente “estético” a una patología dolorosa. La mayoría de las varices aparecen en las piernas, donde la gravedad ejerce mayor presión sobre las válvulas y donde se pueden dañar fácilmente obstruyendo el retorno venoso y provocando la aparición de unas finas líneas  azuladas  muy visibles. Al factor calor debemos añadirle  otros factores pro-varices como la herencia, embarazos, uso de anticonceptivos hormonales, permanecer largos periodos de pie o sentado, obesidad, falta de ejercicio y la edad.

Los síntomas de las varices que aquejan a la mayoría de las personas son pesadez de piernas, cansancio, calambres, hormigueos, comezón e incluso fuertes dolores, sensación de calor o quemazón, hinchazón de tobillos y pies. Todas estas molestias se acentúan al final de la tarde, luego de la actividad física habitual o con la posición de pie o sentado sostenida.